El hombre emergió de la cueva, sus ojos estaban tan acostumbrados a la oscuridad que tuvo que agachar la mirada por varios minutos para mitigar el punzante brillo del sol. Volvió la vista al frente, todo lo que vio lo dejó sin aliento: frente a él y hasta el horizonte se extendía un enorme prado… Seguir leyendo El despertar