Enciende tus hogueras, oh, bruja de los corazones rotos; enciéndelas e inmola tus miedos, tus delirios.. Tus penas. Convierte en cenizas cada sentimiento tuyo, achicharra las palmas de tus manos y las plantas de tus pies. Grita de rabia y de dolor mientras el fuego calcina cada parte de tu ser, mas nunca me vuelvas a mirar. No me arrastres a tu infierno con esa dulce mirada; deja libre a mi alma que ya tranquila está por tu parida.