Despedida

De terciopelo es la caricia de la

muerte.

Madre sonriendo dulcemente.

Toma mi mano y llévame,

no me sueltes porque me pierdo,

sujétame fuerte,

guíame,

hasta el umbral cruzar

No llores por mí,

pues no soporto tu mueca de dolor,

dame un cálido abrazo

y deséame suerte en este viaje.

Adiós, Madre,

siempre fuiste la única a quien

amé.

Acaríciame una última vez

que a tu hogar me voy

para en soledad estar.

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