Nuestro idioma

Desde hace un par de meses he estado pensando algo que me parece genial: el alcance que tiene nuestro idioma y que nos permite comunicarnos con personas de varios países del mundo, de lugares cercanos y lejanos, y que hace posible emprender más allá y entablar amistades que nunca se imaginaron o por lo menos yo no lo imaginé.

Es increíble la sensación, la emoción, de pensar: “estoy hablando con gente de otros países y nos entendemos a la perfección (salvo por algunos modismos locales que realmente no son inentendibles si prestas atención al contexto). Esto me pasó en una video conferencia que tuve con el grupo de escritores de MasticadoresEros. En ese momento me encontraba entre colombianos, españoles, uruguayos, mexicanos, venezolanos. Fue una experiencia muy enriquecedora.

Ya anteriormente había tenido la oportunidad de hablar con personas de Perú, Chile y Argentina y desde ese entonces quede gratamente maravillado. Nuestro idioma tiene un poder increíble, algo que logra que no sólo seamos hispanohablantes, sino que también nos hermana. Sé que tal vez mucha gente piense que no es así, que su país es el mejor de todos y que los demás son inferiores. Yo no lo creo. No sólo nos entendemos, también compartimos algunas idiosincracias y pequeñas (o más, quizá) partes de nuestra cultura; ya seas de una provincia española o del la punta más alejada de la Patagonia.

Entiendo que podrán pensar que no somos los únicos, que los países angloparlantes viven lo mismo. Yo digo que no. En mi muy personal punto de vista siempre he visto a ese grupo de países totalmente distanciados, como si pensar que una hermandad entre ellos fuera algo estúpido. A nosotros en cambio nos percibo unidos. ¿Será la sangre latina que corre por nuestras venas o la mezcla (en el caso de Latinoamérica) que hubo con los indigenas? Lo ignoro. Lo que sí es seguro es que cuando nos encontramos los unos a los otros podemos entendernos no sólo por el idioma que estamos hablando sino por algo más profundo.

Claro que hay miles de personas que no piensan como yo y, como ya dije anteriormente, ven a los provenientes de otros países que hablan español (o castellano), inferiores a ellos. No sé si sean los más o los menos (quisiera apostar por los menos), pero es seguro que esas ideas segregatorias están bien arraigadas en nuestras supuestas identidades nacionales; si no fuera así, realmente estaríamos, todos los hispanohablantes, unidos.

Esta fue mi divagación del día de hoy, espero no le moleste a alguien. Excelente inicio de semana a todos. Un abrazo desde la convulsa, contaminada y sobrepoblada Ciudad de México.