En unas cuantas palabras (un poquito de mí)

Este soy yo: ese que es moreno y bajo de estatura; ese de la barba cana y cada vez menos cabello en la coronilla. Ese que proviene de una familia disfuncional destruida por un padre alcohólico y una abuela violenta; ese que en aquellos días dijo ‘no quiero ser así’ y que durante 45 años ha mantenido esa promesa. Ese que, a pesar de todo, creció imaginando y jugando; ese que mantuvo su inocencia a toda costa. Ese que se enamoró de la música electrónica subterránea europea de los años 80; ese que creció entre contraculturas y submundos. Ese que se pintó los labios y las uñas de negro y se peinó con el cabello en puntas; ese que hasta la fecha ha tratado de mantenerse apartado de los convencionalismos y estándares sociales. Ese que ama con locura la música de cuatro sujetos de Bélgica que en conjunto se hacen llamar Front 242; ese que encontró la forma idónea de hacer explotar su imaginación con Dungeons & Dragons y con muchos otros juegos de rol. Ese al que no le gusta el rock ni el jazz; ese al que no le gusta el vino, pero sí la cerveza. Ese que no tiene una carrera universitaria, pero que siempre ha tenido una insaciable sed de aprender; ese que decidió no tener hijos. Ese que sigue saliendo de fiesta a escuchar los beats que lo mueven, que lo prenden, y baila hasta cansarse; ese que no tiene ningún traje ni corbata en su closet. Ese que se ha codeado con gente de todos los estratos sociales; ese que se siente más cómodo entre los “raros” que entre los “normales”. Ese que sabe que le debe mucho a las mujeres; ese que no teme sacar su lado femenino. Ese que aún se considera un niño; ese que aún le gusta ver caricaturas y no para de imaginar. Ese al que no le importan los clásicos y obligados de la literatura; ese que no puede dejar de leer fantasía. Ese que aprendió a escribir de manera correcta ya tarde en su vida; ese que no puede dejar de contar historias. Ese que cuando se entrega lo hace sin reservas; ese que no teme decir ‘te amo’. Ese que es solitario y depresivo; ese que casi no habla y no va desperdiciando sonrisas. Ese al que le encanta caminar y andar en bicicleta; ese que habla solo sin importarle donde este. Ese que ama a los animales y sabe que están muy por encima de las personas; ese que llora cuando ve la crueldad humana. Ese que escribe de sangre y desmembramientos y que se ha desmayado al cortarse; ese que escribe a paso de tortuga. Ese que es visceral y pasional; ese que en ocaciones piensa en el “qué dirán”, pero que siempre acaba sin importarle. Ese que encuentra amigos incluso debajo de las piedras, pero que siempre termina solo; ese que siempre saluda a los perros y gatos que ve por la calle. Ese que nunca pasa desapercibido, pero que a veces se esconde; ese que nunca se ha considerado maestro de nada y a veces acaba enseñando algo. Ese que no entiende porqué la gente no entiende; ese que dice lo que siente sin reparo… Ese que vive soñando y sueña que vive.

9 comentarios en “En unas cuantas palabras (un poquito de mí)

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