a… Dios

Oh, Dios, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible; 

a ti que nos creaste a tu imagen y semejanza, 

a ti que dejaste morir a tu hijo para salvarnos, 

a ti, te pregunto, ¿dónde has estado toda mi vida?, 

¿dónde te has escondido cuando tu magnifica creación es destruida por tus hijos?, 

¿por qué muestras sólo indiferencia ante nuestras penas?,

¿eres acaso como un niño caprichoso que una vez que se harta de su juguete favorito simplemente lo deja en el olvido?

Oh, Dios, a ti que te sacrificaste, que dejaste a tus discípulos y a tu madre;

a ti que nos enseñaste a amarnos los unos a los otros, a poner la otra mejilla,

a ti que entregaste tu vida en la cruz para que tu padre perdonara nuestros pecados,

a ti, te pregunto, ¿dónde está todo ese amor cuando nos aniquilamos entre hermanos?,

¿por qué esa fe que se edificó para tu alabanza solo parece una sarta de mentiras?

¿por qué tenemos que pasar por tantas vejaciones para alcanzar tu gloria?

¿eres acaso tan ególatra que necesitas tener millones de adoradores a tus pies para darnos solo una mísera parte de ti? 

Oh, Dios, gracia divina que nos conectas con el Padre y el Hijo;

a ti que descendiste sobre la Inmaculada Madre para traer al Salvador al mundo,

a ti que nos purificas y nos abres las puertas del paraíso,

a ti, te pregunto, ¿dónde ha quedado la paz y la belleza que brindas cuando todo lo que veo a mi alrededor es caos?,

¿dónde está el camino al cielo que prometes si nos mantenemos fieles si el único que los hombres andan es el que lleva hacia la perdición?,

¿por qué si eres tú el que tocas al alma para llevarla a la perfección el mundo esta poblado de tantos seres torcidos?

¿eres acaso solo la fantasía más absurda, el pretexto perfecto para justificar la divinidad de un hombre al que pusimos en lo más alto?

Siempre he escuchado decir que si uno abre su corazón ahí se te hallará, sin embargo nunca te he sentido, Dios, en ninguna de tus formas. Nunca te encontrado ni en plegarias ni en la desolación en la que muchos tienden a buscarte con desespero. Cuando era niño te impusieron a mí y en ese entonces la imagen de tu ensangrentado cuerpo colgando de una cruz me causaba más temor que respeto. Tiempo ha que elegí el camino a seguir y desde ese instante te excluí de mi vida, pero no por eso carezco del derecho a cuestionarte, a reclamarte, por el mar de atrocidades de las que eres responsable.

9 comentarios en “a… Dios

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