En el puño de un gigante

Mi alma está atrapada,

atrapada en un puño,

el puño de un gigante,

un gigante dormido.

Hace ya varios siglos

que su enorme mano la aprisiona

y no tiene escape alguno.

El gigante tomó mi alma y se la llevó consigo

al volcán donde mora,

entre lagos de magma

y ardientes vapores, 

a su castillo con altos muros 

de negra roca, en donde duerme 

su sueño de mil años, 

y no será hasta que despierte

que mi alma pueda regresar.

Perdí mi alma por creerme más listo

que ese inmenso ser.

Simplemente le dije:

“si me vences te la puedes llevar

y hacerla tuya hasta tu próximo despertar”.

Cual sería mi sorpresa 

cuando me vi despojado de ella

y en su puño lo vi llevarla

a su prisión milenaria.

Desolado estoy

porque mientras él duerma,

en su alto castillo,

no volverá a mí.

Hasta siempre alma mía

juntos no volveremos a estar

porque de ese prieto puño

no te podré liberar.

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