Homo sapiens

El especiario acababa de abrir y pronto estaría lleno de visitantes. Eso era parte de la rutina de todos los días. Días que la mayoría de las veces los pasaba hastiado y deprimido. No había mucho que hacer en su habitáculo. Lo único que en ocasiones lograba romper la monotonía era el ver a pasar a los visitantes (tan diferentes a él), pero después de tanto tiempo incluso eso perdió toda emoción.

Los primeros comenzaban a desfilar por los pasillos. Muchos se detenían en donde habitaba y observaban atentamente todos sus movimientos. Él siempre había sido uno de los que más curiosidad causaba. Hubo incluso una temporada, cuando recién había llegado, en que había sido la mayor atracción del lugar. Y aunque eso había pasado hace años, aún era considerado uno de los especímenes más raros.

Unas horas transcurrieron y pronto llegaría el guía con el primer grupo del día, los llevaría frente al cristal que lo aislaba de todo el complejo y les hablaría de él. Sabía exactamente la explicación que les daría, sin importar el orden de las preguntas, algunas más, algunas menos, las respuestas siempre era las mismas.

Ahí se aproximaban.

—Aquí tenemos a un homo sapiens, nombre que se dieron ellos mismos en una de sus antiguas lenguas para clasificarse por encima de las demás especies con las cuales compartían el planeta donde habitaban. Así de ego maníaca era esta especie.

—¿Qué fue lo que paso con ellos? —preguntó alguien que se encontraba casi al final del grupo.

—Durante toda su existencia se empeñaron por exterminarse y en acabar con su planeta. Desarrollaron conceptos bastante extraños que los llevaron a competir entre ellos hasta las últimas consecuencias. Consumo, posesión, guerra, capitalismo, fronteras, racismo, supremacía y religión son sólo algunos ejemplos de lo que los llevo a su extinción. Para este último, religión, inventaron una serie de seres “divinos”, esa es la definición que les dieron, que les servían como excusa para llevar a cabo los actos más atroces. La más notoria y nociva de estas llamadas religiones fue una que nombraron Cristianismo.

—¿Y qué sucedió con su planeta? —esta vez la pregunta vino de uno de los pequeños que se encontraba al frente, con la cara pegada al cristal.

—Aunque acabaron con todos los recursos de los que disponían y exterminaron a todas las demás especies no domesticas, el planeta, el cual llamaban tierra, se encuentra en un proceso de regeneración. Algo por lo que ha pasado una y otra vez.

—Pero ¿es posible que en ese proceso estos homo sapiens resurjan?

—No. Es algo para lo que estamos tomando todas las precauciones necesarias. En un principio ellos existieron debido a un error nuestro, a un accidente en el momento en que diseñábamos la vida de ese planeta. Su propagación fue rapidísima, y como en sus inicios no parecían tan nocivos y convivían en armonía con su entorno, decidimos dejarlos existir y desarrollarse. Incluso los ayudamos a evolucionar. Otro grave error de nuestra parte.

—¿Este es el único que queda? ¿No trajeron a más? Una pareja para que pueda reproducirse, por ejemplo.

—Logramos rescatar a 17 individuos. Cuando los trajimos a las instalaciones los colocamos juntos para que continuaran con sus costumbres, pero al cabo de algún tiempo comenzaron a tener disputas entre ellos; primero por liderazgo y luego por el control de la comida. Comenzaron a matarse. En ese momento decidimos retirar al más joven, apenas un recién nacido, y criarlo nosotros mismos. Ese individuo es el que ahora están observando. A los demás los dejamos continuar con su destructivo comportamiento hasta que no quedó ninguno. No valía la pena el esfuerzo de intentar salvarlos.

—¿Lograron reproducir de manera adecuada su hábitat natural? ¿Así es como vivían? —la pregunta provino del visitante que se encontraba justo al lado del guía.

—Todo lo que ven formaba parte de su entorno. Los homo sapiens tenían costumbres muy extrañas y conforme su sociedad iba desarrollándose, algo que nosotros nunca vimos como tal, se hacían más dependientes de varios artefactos y la hostilidad de unos a otros se intensificaba. Dentro se encuentra lo que ellos consideraban necesario para vivir, todo artificial y con pantallas por todos lados como podrán darse cuenta. 

Las preguntas continuaron. Él en todo momento estuvo cómodamente recostado en el sillón que tenía en su habitáculo observando atentamente una serie de imágenes en un pequeño aparato que tenía en la mano. Nunca había entendido eso de los homo sapiens ni del planeta donde habían habitado. Este era su pequeño mundo y no recordaba haber visto nunca a como él. Quizá sí era el último de su especie, pero era algo que no le preocupaba.

—Si no tienen más preguntas podemos proseguir con nuestro siguiente ejemplar —el guía se llevó al grupo de visitantes—. Aquí tenemos a un espécimen del planeta 7301.Vi del cúmulo norte de estrellas Kv-li…

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